Salvemos la Estación de La Calera

Hace exactamente un año se firmó un acuerdo entre la Empresa de Ferrocariles del Estado y el Municipio para conservar la antigua estación de trenes de La Calera. En nuestro recorrido patrimonial que iniciamos con rumbo al Palmar de Ocoa hemos constatado que aún las promesas se adeudan con respecto a este recinto histórico. Al parecer, en nada han quedado las iniciativas lideradas por el senador Carlos Ominami por rescatar del deterioro y el desmantelamiento a este importante bien patrimonial.

Aún así hoy se generan grandes expectativas con la ampliación del Camino Internacional y con la construcción de un megacentro comercial para la ciudad. Pero lo que estas fotografías de Juan Guillermo Aguirre nos prueban es el estado de la ruina, la de un cuerpo que fallece en el centro mismo de la plusvalía. Lo volvemos a repetir: la fotografía tiene un instinto para todo lo que va a desaparecer: estos largos esqueletos por donde huye la mirada del visitante, estas perspectivas y huecos en donde excarba el aventurero de mortajas modernas y que el propio lugareño pareciera mirar con resignación.

Parafraseando a Borges: hay ciertos espacios que quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder

Hasta el año 1974 recibió la Estación de La Calera el flujo de pasajeros desde el Norte de Chile debido a que Ferrocarriles del Estado decidió cerrar esta rama por su baja rentabilidad, lo que en cierta forma significó la decadencia de todo el comercio que se veía beneficiado por esta actividad. Sin embargo, el ferrocarril Santiago-Valparaíso aun mantenía con vida la alicaída Estación, hasta que fue suspendido definitivamente todo servicio de pasajeros paulatinamente desde 1986 hasta 1994 en que corrió el último automotor desde La Calera hasta Valparaíso, terminando así con uno de los capítulos más hermosos de la historia de esta ciudad. (Wikipedia)