Cementerios de Valparaíso

“Hacer girar la cámara lentamente, mirando la imagen cambiar en el visor, es una revelación. Uno se convierte en un descubridor al ver un mundo nuevo a través de la lente. Y por fin la idea completa está allí totalmente revelada.”

Edward Weston

Debido a la contextualización y resignificación del patrimonio como valor identitario, los cementerios Nº1,2 y 3 de Valparaíso, incluído el de Disidentes, se han convertido en los últimos tres años en valiosos hitos de alteridad respecto a la transformación capitalista de la ciudad. En efecto, si los espacios ciudadanos de identificación histórica tienden a fragmentarse y parecen ser aniquilados por dinámicas y criterios unicamente económicos, estos cementerios se yerguen como lugares de una permanencia histórica y una estética “antigua”. A su tradicional valor de lugar solemne y sagrado, los cementerios operan como unidades o lagunas de disidencia dentro de un territorio socavado por la plusvalía, pero, tambien hay que decirlo, por la falta de gestión oficial e insensibilidad ciudadana. Aunque este plus de lo “antiguo” ha potenciado, entre otras cosas, gestiones de turismo patrimonial al interior de los cementerios y se han publicado investigaciones que promueven su valor cultural, su visibilidad comunicativa todavía es incipiente.

En este contexto, presentamos la primera de una serie de trabajos fotográficos realizados en los cementerios Nº 1 y Nº3 por alumnos de Fotogamia en sesiones prácticas de terreno. Estas imágenes nos presentan una delicada experiencia formal que tiene al encuadre como herramienta principal. Pero, tambien hay una búsqueda de los efectos ópticos por medio del control de la nitidez y la lectura del campo. En todos estas imágenes, sin embargo, se destaca una idea sensible: son miradas intencionadas. Esta intencionalidad del fotógrafo permite abrirse a un sentido a veces esquivo al visitante, sentido fundamental en estos espacios:la estatuaria funeraria, la iconografía religiosa y las lápidas están ahí con un fin. Son signos puestos ante el transcurrir del tiempo, signos que inscriben una huella tenaz ante el olvido. Los cementerios además están ubicados originalmente en sectores alto de la ciudad de Valparaíso, por lo que estas representaciones dominan visualmente el entorno y tienen como techo visible el cielo celeste. Estas miradas entonces, aunque fragmentarias, como toda fotografía, nos sugieren desde su parcialidad la dinámica entre visitante-observador y espacio representacional.

Los alumnos que participaron en estos talleres fueron: Giorgio Iterdonato, Alfonso Muena padre e hijo, Mauricio Hernández, Gerardo Lemus, Adinson Rojas, Juan Pablo Carmona, Javier Pavez y Maco Bejarano.

Agradecemos la colaboración de Juan Carlos Salgado por su buena disposición para acoger proyectos de esta naturaleza.