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Un paisaje industrial por recobrar: Ventanas

 Ventanas como un homenaje/pregunta a Antonio Quintana.

Tres situaciones pueden aportarnos para comprender la extraña invisibilidad del paisaje industrial en la fotografía chilena de los últimos 30 años. La primera se refiere a la dificultad en el acceso a los motivos o circuitos propiamente industriales. Las empresas de este tipo son recelosas de su funcionamiento interno (pensemos en el espionaje industrial) y cualquier iniciativa externa de índole subjetivo les parece, a lo menos, sospechosa. Como sus actividades, además, involucran factores muy elevados de riesgo, han establecido una serie de normas y protocolos que dificultan en grado no menor el flujo creativo del fotógrafo. El autor, en este caso, debe articular cuidadosamente su discurso para hacerse comprender, y convencer de los atributos de su proyecto a destinatarios que no mantienen con la fotografía sino una relación puramente funcional. Como correlato a esto, y generando un clima de desconfianza frente a lo “fotográfico”, en los últimos años las industrias vinculadas a la extracción y elaboración de materias primas se han visto cuestionadas por  movimientos crecientes de ciudadanos que ven en las actuales regulaciones medioambientales una real y cercana amenaza a su calidad de vida. Piénsese en el caso de la escuelita “La Greda”, por ejemplo.

 

 

Otro estado de cosas parece provenir de los efectos de una política cultural emanada de los organismos públicos encargados de sostener un adecuado programa de promoción y divulgación del patrimonio histórico. Si bien  nuestro conocimiento al respeto se ha enriquecido en las últimas décadas, da la impresión de que no existieran referentes de una historia industrial actualizada,  ya sea porque la medida involucra una serie de instancias que escapa a la gestión de los organismos (decisiones de terceros, de las mismas empresas) o porque simplemente el patrimonio industrial carece de un catastro de envergadura en Chile. Por ejemplo, ¿qué está considerado hoy patrimonio industrial en actividad?

 

Y aquí faltaríamos al análisis sino mencionamos al fotógrafo chileno actual como un actor más dentro de las condiciones que hoy le permiten diferenciarse.  Creemos que es un actor que puede mirar en una perspectiva histórica a la disciplina. No se trata solamente de permitirse homenajes. Tiene que ver con la pregunta de: ¿en qué punto de inflexión está hoy el fotógrafo ante los problemas que le presenta la industria en general y en específico la Minería? Podriamos continuar con otra pregunta no sin provocación: ¿porqué Antonio Quintana persiste como el gran fotógrafo de la industrialización chilena? Su obra no sólo ayudó a cimentar un nuevo estereotipo social (el obrero). Los procesos industriales, el equipamiento, la tecnología,  impulsados mayoritariamente por el Estado, gozan de un diseño retórico y una visualidad vigorosa. El autor participó en un Proyecto Nacional que consideró intima e ideológicamente suyo. ¿Qué tenemos hoy?