La plusvalía devora a Viña del Mar

Una de las razones explícitas por las cuales se construyó – y se publicitó- la IV etapa en Viña del Mar (eje Viana -Alvares) fue el famoso tema de la congestión vehicular. Siendo el Viñamarino un habitante tradicionalmente “distraído”suponemos que dicha peculiaridad no le ha impedido observar que en todos estos años los tacos han continuado. Dos o tres razones de peso (en verdad, mucha literatura sobre el tema) los especialistas coinciden en dar frente a tal fracaso. Una de ellas es simple:  las grandes obras de infraestructura no bastan por sí solas para enfrentar un problema urbano. Segundo: está comprobado que donde se abren nuevas rutas viales esto genera un incentivo para usar el atomovil!!  Tercero: Viña no es sólo una ciudad turística: debe ser pensada ya como una especie de rotonda que conecta el norte y el interior con Valparaíso, de ahí su gran complejidad, uff!!

¿Eso es todo? ¿A eso podemos reducir la gran inversión millonaria y su impacto urbano? Por supuesto que no, estimado Viñamarino, porque si ud tiene la amabilidad (las ganas) de recorrer a pie y revisar lo que está sucediendo en la antigua calle Alvares y Viana (en verdad en todo el plan de Viña) se percatará de que lo urbano no se reduce a grandes congestiones vehiculares, sino tambien incluye a la pequeña historia (esa que muy pocos querrán contar hoy), la de esos barrios hermosamente adaptados a la topografía , la de las casas de antiguos familiares con su tipología de época, la de la memoria emotiva del transehunte, la del “‘hecho estético” de Borges, la  del “aura” de Walter Benjamin, en fin, de aquellas cosas que a nadie le importa salvo a ud. querido caminante, que ahora se ha cansado de tanto andar y puede sentarse a observar cómo una exitosa inmobiliaria publicita sus minúsculos departamentos a las parejas de jovenes profesionales y a  los grandes inversionistas capitalinos.  Despues de esto, querido flaneur de provincia, coincidirá conmigo en un último aspecto ( y espero que aguante el tono marxistoide porque honor obliga!!): no cabe duda que una de las poderozas razones para haber construído la Cuarta Etapa es que ella se transformaría en la promesa de una aplastante geografía:  la que crea la acumulación capitalista, el plusvalor que hoy devora a Viña.