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Fotografías del extinto Hotel Valdivia

“Recuerdos disfrazados de fantasmas, olores derrochados y olvidados, palabras que no fueron escritas, sólo recitadas, miradas que se extasiaron, pieles que se avecindaron… En fin, sólo quedan remembranzas perdidas en espacios que un día fueron lugares para quien amó y territorios para quien dominó, el tiempo llovió sobre todos ellos y desmembró cada parte no queda más que un helado y jocoso remate de piezas que dejaron de ser placeres alquilados para algunos y para otros…
Las significaciones flotan en el aire y son mucho más que las visitas que tuvo. Si pensamos en los que trabajaron ordenando cada detalle, vistieron las habitaciones de quimeras creando nuevos paisajes cada uno se empeñó en que pedazos de ellos mismos quedarán en cada rincón. Para el ego del que hace arte funde su empeño en creer más necesario en que su trabajo grite su nombre sin reservas por sobre las voces de los otros, porque equivocadamente no piensa en el valor que posee la facultad de expresar su sentir… Ahora su quehacer artístico evacuado dentro de un diseño y extraviado en la decoración de una cavidad que vivió por un tiempo, es destrozado en cada grito de oferta del remate, sin embargo la importante expresión de un sentimiento consciente fue escondido en cada significación de un visitante que sin saberlo resignificó el paisaje.”

Fotografias de Sergio López Retamal/ Texto de Alejandra Quiroz Calderón /

 

 

Motivados por estas fotos y el texto precedente quisimos ahondar en el trabajo creativo del autor y creamos esta pequeña entrevista:

Desde la fotografía: qué hallaste en este hotel?

Un espacio lleno de rincones maravillosos, que sudaban historias, ¿como se podía perder todo eso sin registrar? Un paraíso fantástico, como si volviera a leer a Julio Verne, embriagante de detalles, vulgares o elegantes, da lo mismo. Tantos años de trabajo, de detalles, un espacio único y especial, que desaparece ante el feroz negocio inmobiliario, solo la fotografía podía detener en el tiempo. Un viaje colorido por un mundo de paisajes estereotipados, caricaturesco pero con personalidades propias.

Qué metodología de trabajo ocupas permanentemente?

Ninguna, solo fotografío. Siento una obsesión por registrar lugares y personajes, en ocasiones también trato de contar historias. Tengo ciertas técnicas favoritas, pero todo puede cambiar según la ocasión y el lugar, en oportunidades al extremo de arriesgar al extremo la oportunidad que tengo frente a la cámara.

Tienes una hoja de ruta que te guía mentalmente en tus proyectos?

No, no tengo una metodología, todo es mental. Descubro un lugar o un personaje, y luego lo vuelvo a visitar, tal vez esa sea mi guía, existe una obsesión de fotografiarlo todo.

En qué proyecto estás ahora, cual es su valor?

En realidad mi mente está en varias ideas, quisiera concretar el trabajo que he realizado ya de casi diez años de fotografiar las marchas del orgullo gay en Santiago. Otra idea que me inquieta, y en la que también estoy trabajando, es el circo. Es un trabajo pausado pero seguro, la idea es reunir material realizado en uno más circos. Continuando con el tema de la diversidad, también está mi constante trabajo con el registro de transformistas, darles por medio de la fotografía el carácter de personajes de interés cultural, algo así como patrimonio vivo…
También tengo en carpeta la idea de trabajar con los espacios abiertos urbanos que se pueden aun apreciar en ciertos barrios periféricos de Santiago. Espacios creados en la década de los 60, cuando las ciudades aunque precarias consideraban el espacio como parte del paisaje. Otro tema, también en cuanto a lo urbano, en el cual siempre trabajo es el registro patrimonial de Santiago.